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Evaluación de costos financieros

 

El costo financiero es “el sacrificio de recursos o el esfuerzo económico realizado para mantener activos necesarios en el tiempo, que permitan el logro de los objetivos fijados”[1].

 

La contabilidad patrimonial considera únicamente como tales a los provenientes del capital ajeno a la empresa, tratándolos generalmente como costos del período fuera del resultado operativo, si bien se permite su activación bajo ciertas condiciones, como en el caso de la construcción o producción en proceso si se prolonga en el tiempo.

La contabilidad de gestión, en cambio, los considera “costos de mantenimiento de activos en el tiempo”[2]. La razón por la cual la empresa necesita financiarse es que requiere mantener activos. Este financiamiento puede provenir tanto de terceros como de los propios dueños de la empresa. Dado que disponer o no del dinero no resulta gratuito, queda claro que, más allá de quién esté financiando, la inmovilización debe tener un costo, el cual debe ser cargado a los productos.

 

Los componentes físicos del costo financiero son el tiempo de mantenimiento de activos y el valor de dichos activos.

El componente monetario es el precio del dinero o tasa de interés, que puede ser explícita en el caso de préstamos en los que periódicamente se devengan intereses, o implícita si se trata de ventas a plazo en las que no se discrimina precio de contado. En estos casos debe separarse el componente  financiero considerando una tasa de interés representativa. En el caso del capital propio, el costo es la “retribución mínima requerida sobre los fondos”[3] que requieren los dueños de la empresa.

 

 

Exposición

 

Peralta propone diferenciar entre el activo afectado a la producción y el destinado a la función de comercialización. Esta alternativa implica conocer el capital empleado en cada función. En el caso de la función productiva estará dado por el promedio de los saldos de materiales de  producción, productos en proceso, bienes de uso productivos y disponibilidades afectadas a la producción. El activo promedio relacionado con la actividad comercial comprende materiales de comercialización, productos terminados, bienes de uso de la función de comercialización, créditos por ventas y disponibilidades afectadas a comercialización. Los activos no utilizados o empleados por debajo de su capacidad productiva deben cargarse a resultados como capacidad ociosa.

 

El esquema sería el siguiente:

 

Ventas

Menos Costos del producto incluyendo costo financiero productivo

Menos Gastos comerciales incluyendo costo financiero comercial  

Resultado neto operativo

 

Más interés sobre el capital propio

Resultado neto empresario

 

Bottaro y Visconti[4] proponen separar el resultado de la actividad del resultado financiero:

 

Ventas

Menos Costos del producto incluyendo costo financiero productivo

Menos Gastos comerciales incluyendo costo financiero comercial  

(a) Resultado de la actividad

 

 

Más interés sobre el capital propio

Menos Interés devengado hacia terceros

(b) Resultado financiero

 

(c ) Resultado total = (a)+(b)

 

De esta manera, si bien se llega al mismo resultado final, se separa el resultado de la actividad comercial o industrial, del de la actividad financiera.

 

 

Asignación de los costos financieros

 

Normalmente los costos financieros se exponen en forma global no asignable a líneas de producto o unidades de negocio. Sin embargo, es conveniente realizar esta asignación, en función los activos empleados en cada uno de ellos. En el caso de los rubros Bienes de Cambio, Bienes de Uso y Créditos, pueden ser tanto directos (afectados a un solo producto) como indirectos (afectados a más de un producto). En este último caso debe establecerse el porcentaje aplicado a cada producto. Del mismo modo debe procederse con el rubro Disponibilidades, que es indirecto en su totalidad.

 

Costos financieros del mantenimiento de bienes de uso

 

Para su cálculo se tiene en cuenta el nivel normal de actividad, atribuyendo a cada producto el costo correspondiente al tiempo de uso de los activos, y asignando el resto al costo de ociosidad, fuera de los resultados operativos.

 

La capacidad ociosa considerada será la capacidad ociosa operativa, definida como la diferencia entre el nivel de actividad previsto y el realmente alcanzado.

Esta capacidad ociosa puede ser muy importante hasta alcanzar el nivel de producción normal, por lo que el impacto de los costos financieros sobre la misma será igualmente significativo. Estos costos financieros no formarán parte del costo de los productos, sino que se expondrán como resultado anormal.

 

 

Bienes de cambio

 

En una empresa comercial están compuestos por las mercaderías para la reventa, mientras que en una de tipo industrial abarcan las materias primas, productos en proceso y productos terminados. En el primer caso hay que tener en cuenta los tiempos abastecimiento, almacenamiento hasta la venta y el plazo de cobro de créditos por ventas y,  en el segundo, además, lo tiempos de los procesos de producción y la rotación de inventarios de materias primas.

 

 

 

[1] PERALTA, Jorge “LA GESTIÓN EMPRESARIAL Y LOS COSTOS”, Ed. La Ley

[2] Ídem

[3] LAVOLPE, A., CAPASSO, C. y SMOLJE, A. “PRESUPUESTOS Y GESTIÓN”, Ed. La Ley

[4] BOTTARO, Oscar y VISCONTI, Rubén “INFORMACIÓN DEL RESULTADO ECONOMICO PARA LA GESTION.CONVENIENCIA Y FACTIBILIDAD DE LA DETERMINACIÓN DE LA INCIDENCIA DEL MISMO POR LA UTILIZACION DE CAPITAL DE TERCEROS”, XXVII Congreso de IAPUCO